Autoestima, ¿aliada o enemiga?

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«La persona más influenciable con la que hablarás todo el día eres tú. Ten cuidado entonces acerca de lo que te dices a ti mismo». – Zig Ziglar

La autoestima es la autoimagen que tenemos de nosotros mismos. Es la valoración que hacemos de nuestro ser, basados en las sensaciones y experiencias que hemos venido incorporando a lo largo de nuestra existencia.

De esa autovaloración va a depender en gran medida la realización de nuestros logros y la forma en que nos relacionamos con nuestra pareja, familia, compañeros de trabajo y en nuestro círculo social.

La autoestima permite que nos apreciemos y sintamos satisfacción sobre nuestro propio valor.

El nivel de autoestima debe estar equilibrado. Las personas con exceso de autoestima suelen portarse  egoístas, intolerantes y narcisistas.

Por el contrario, una persona con baja autoestima mantiene un diálogo negativo y destructivo, que puede incluir situaciones como las siguientes:

  • Tiende a generalizar todo. “Fracasé en una cosa y voy a seguir así, fracasando. Soy un perdedor (a)”.
  • Culpable de todo. Se auto acusa y todo sale mal por su culpa.
  • Asume posiciones extremas. “Esa persona no me saluda en el trabajo. Me odia”.
  • Todo tiene un pero. “El día está soleado, pero es porque se acerca una tormenta en la tarde”.
  • Todo lo toma personal.” Pasó mi jefe y no me saludó, está disgustado conmigo, nadie me quiere aquí”.
  • Lee el pensamiento de los demás. “No me volvió a llamar. Seguro dije algo que no le gustó. Todos me rechazan”.
  • Disperso. No sabe para dónde va ni realmente qué es lo que quiere. No es capaz de organizar su vida ni manejar su tiempo.
  • Dependiente. Necesita que los demás le ayuden a tomar todas sus decisiones porque no confía en sí mismo ni escucha su voz interior.
  • Poco armonioso. Tiende a generar conflicto, a mostrarse irracional y agresivo ante los comentarios y críticas que le hacen los demás.
  • Temeroso del futuro. No sale de su zona de confort y el futuro le parece incierto y peligroso, así que decide quedarse cómo está y siempre tiene una justificación para no avanzar.
  • Poco constante. Comienza proyectos pero los abandona en el camino porque no cree en sus propias capacidades por lo cual hace que aquello que inició no se concrete.
  • Rígido. Lucha porque el mundo se comporte como él quiere. Se torna inflexible ante ciertas situaciones y poco tolerante con los demás.

Pero lo más importante y positivo viene a continuación: La autoestima es cambiante. Podemos mejorarla.

Aquí te dejo algunos de los hábitos que se pueden trabajar para mantener una autoestima sana:

  • Ser conscientes cuando nuestra voz interior negativa-destructiva está presente: “Eres un perdedor, no puedes, nunca podrás”. “Para que lo intentas, no eres capaz”. Hay que dominarla y destruirla con pensamientos positivos: “Yo puedo ser lo que deseo ser”.
  • Centrarse en lo positivo y en las cosas de las cuales nos sentimos orgullosos.
  • Hacernos conscientes de los logros o éxitos que hemos alcanzado.
  • No estar todo el tiempo comparándonos con los otros, envidiando a los demás o sufriendo por lo que no tenemos.
  • Esforzarnos cada día para ser mejores y superar aquellos aspectos que no nos gustan de nosotros mismos.
  • Aceptarnos a nosotros mismos en aquellas cosas que no podemos cambiar.
  • Hacer una lista de nuestras cualidades.
  • Respetarnos, consentirnos, amarnos.
  • Confiar en nosotros mismos y no preocuparnos tanto por recibir la aprobación de los demás.
  • Hacer deporte.
  • Cuidar nuestra alimentación
  • Busca espacios para socializar.
  • Cuidar el lenguaje verbal.
  • Luchar cada día como guerreros para alcanzar las metas. A veces será necesario intentar una, dos, muchas veces, pero con constancia y esfuerzo todo sueño es realizable.
  • Felicitarnos e inclusive darnos un regalo cuando hemos alcanzado un objetivo.

El mejor momento del día es ahora, así que aquí viene otro empujoncito para que te motives.

Di en silencio o en voz alta: 

  • Agradezco por estar vivo (a).
  • Agradezco por todo lo que tengo.
  • Hoy es un día maravilloso.
  • Estoy en sintonía con el universo.
  • Me tengo confianza.
  • Hoy me esforzaré más que ayer.
  • Lo intentaré de nuevo. Si puedo.
  • Soy muy valioso (a).
  • Hoy merezco dar y recibir amor.
  • Me gusta mi vida.
  • Soy un (a) triunfador (a).
  • Soy inteligente.
  • Todo lo que pasa me deja un aprendizaje.
  • Soy un ser espiritual que trasciende sus limitaciones.
  • Me siento bien sin recibir la aprobación de la gente.
  • Mi fe es firme.
  • Hay gente buena.
  • Puedo encontrar una pareja adecuada para mí.
  • Lo importante es el hoy.
  • Preocuparme no me ayuda. Lo importante es actuar con creatividad y convencimiento.
  • Perdonar me libera.
  • Mi tiempo es valioso y sé administrarlo.
  • Soy atractivo (a).
  • Le agrado a la gente.
  • Me siento satisfecho y agradezco el día de hoy, dormiré plácidamente.

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