
¿Sabías que el origen etimológico de la palabra música es el término MUSA del idioma antiguo griego que hace referencia a personajes míticos femeninos encargados de inspirar a los artistas?
El Monte Parnaso ubicado en Grecia, era la morada mitológica de Apolo y las Musas.
Los antiguos creían que la música afectaba directamente la voluntad, hecho que a su vez afectaba el carácter. Es decir que la música tendría una incidencia sobre la conducta humana.
De por sí, la música y la poesía eran considerados en aquel entonces fundamentos en la educación.
Actualmente, nadie puede negar que en realidad la música tiene un poderoso efecto sobre las emociones.
Un pequeño ejemplo que se me viene a la cabeza es el hecho de escuchar el himno del país de origen cuando uno se encuentra viviendo en el extranjero. Normalmente las lágrimas no se pueden contener.
Me pregunto ¿Acaso, en cuestión de segundos o minutos una canción o una melodía puede llevarnos a la tranquilidad, la alegría, la tristeza, el optimismo o la ira ?
Sin ir muy lejos, las bandas militares utilizan la música para generar coraje y confianza en sus tropas; en la escuela a los niños se les facilita memorizar el abecedario o los números a través de canciones; las tiendas ponen cierta música para atraer clientes y hacerlos sentir confortables mientras realizan sus compras; cierto tipo de música puede ayudar a los pacientes a enfrentar sus preocupaciones ante algún procedimiento odontológico, preoperatorio, de terapia, entre otros.
Cada individuo de acuerdo con sus experiencias vividas, desarrolla algo que yo llamaría: un archivo musical en su cerebro, lo cual hace que cierta melodía lo remonte a un recuerdo y lo haga asumir un estado de ánimo particular. Cierta melodía puede recordar a alguien que era la preferida de su madre o padre ya fallecidos, el día de su boda, el nacimiento de un hijo, la fiesta de quince años de una niña, etc.
No obstante, aunque cada uno maneja su propio archivo, todos tenemos algunas respuestas similares a la música. Por ejemplo, a los bebés los relaja y los hace dormir las canciones de cuna.
Los adultos en la noche, suelen escuchar melodías con sonidos de la naturaleza: de lluvia, de animales, etc., para relajarse y quedarse dormidos.
Es decir que intencionalmente hay entonaciones que pueden poner las ondas del cerebro en ritmos delta o zeta relajados.
Por el contrario, ¿habrá música que puede alentar a que la gente tenga comportamientos desafiantes o agresivos?
Si bien, la música no explica nuestra personalidad, sí se usa para identificarse con ciertas posturas ante la vida, los temas sociales, ambientales o políticos.
Un estudio de la Universidad de Queensland, Australia (2008) descarta que la música o estilo musical juegue un papel causal en el comportamiento antisocial, por ejemplo. No obstante, señalan que la identificación con un estilo musical es un indicador de vulnerabilidad emocional.
¿Tú que piensas?
Finalmente, aunque muchas veces el tipo de música que escuchemos dependerá del momento, situación y lugar, ¿tienes una canción predilecta entre todas? ¿cuál es?
La mia es: Non, je ne regrette rien (Edith Piaf)
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